Yo me bajo en Atocha

Calor

Junio 28, 2008 · 1 comentario

Ya llegó, por fin. No son ni las 12 del mediodía y el asfalto hierve. Ahora y más que nunca mi habitación subterránea merece la pena como nunca. Como diría Antonio, hace tanto calor que las ranas van con cantimplora.

Por lo demás, la vida sigue por aquí. Con la llegada del verano sahariano uno puede irse a la playa después de currar, lo que es todo un lujo. El único problema es que en esta imbécil longitud el sol sale demasiado pronto (sobre las 5:30), y se pone para las 8, con lo que hay que intentar salir pronto de la oficina, lo que nunca es fácil.

Tenemos nueva gente en la oficina, un par de rumanos. De hecho, mantuve con ello una de estas conversaciones que merece la pena dejar por escrito.

- Ah, ya, de Rumanía, y… de qué parte de Rumanía sois?

- De Transilvania

- … Ah (no hagas ningún chiste con el conde Drácula, conténte, ni ataúdes, ni estacas, ni ajo, ni nada)

- Y tu, de done en España eres?

- De Pamplona

- Ah, toros, toros!

- Si, si (vamos a ver, esto no es justo, no estamos jugando con las misma reglas… jodida criatura de la noche!)

Por supuesto, volviendo al despacho, agoté con el finlandés todos los chistes posibles acerca de nunca echar horas extra más allá de la puesta de sol y demás.

Y aparte del calor… Ya falta menos!! Arrrrgh, no puedo aguantarme las ganas. Llego a Madrid el día 3 y subo a Pamplona el 5 por la mañana.

Que ganas, pero que ganas…

Categorías: Brindisi

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