Yo me bajo en Atocha

… y esos los dias interminables entre cada partido de España

Junio 12, 2008 · 3 comentarios

empezamos el post parafraseando a Antonio, pero no sería justo todo esto sin repetir la frase completa, y ponerla un poco en contexto. Lamentablemente, hace la friolera de 8 años, dos eurocopas. Eran los primeros tiempos en Granada, cuando vivía en una residencia, y en el cuarto de estar teníamos un extintor que vestíamos con una bayeta para convertirlo en la bandera de España durante los partidos.

Pasábamos los días de exámenes, estudiando el pequeño imperio que se había montado mi colega con eso de ser el becario/bibliotecario del departamento de Historia Anigüa (la diéresis es verídica, en la placa de la entrada estaba escrito así).

Fue así, como entre el calor, y las pausas de cafetería que dejaban como testigo un papel que rezaba “volveré en 5 minutos”, nació la frase de marras. En algún momento de la tarde, Antonio interrumpió su estudio (bueno, en realidad la interrupción era más el hecho de estudiar) y dijo:

“Ojalá caiga un rayo fulminante y acabe con los exámenes, el calor, las malas mujeres y esos días interminables entre cada partido de España”

En fín. Me acordé el otro día mientras veía el calendario de la Eurocopa y me entró la chirrinta de lo viejos que somos ya. Está bien eso de acordarse de los tiempos de estudiante feliz, cuando añadíamos creatividad a la creatividad que ya mostraba el susodicho con sus carteles, por ejemplo cambiando un “Estoy fuera,/ volveré en 5 minutos” por “Estoy fuera de mi, no volveré ni en 5 minutos”. Toda una demostración caligráfica. O aquel de “Estoy fuera / en el banco”, que cambiamos por “Estoy fuera, robando en el banco”.

En fin, que entrada más melancólica., no?

Aparte de eso, hoy he descubierto cuán mariquita soy. Creo que la última experiencia de donar sangre me dejó traumatizado (digo yo que, si te dicen que te mandan una carta a casa si encuentran algo en el análisis, no deberían enviarte ninguna carta agradeciéndote tu contribución, coño. Aparte de que me mareé).

Esta vez los vampiros han venido a la base y me he dicho que ya iba siendo hora de volver a donar. Así que he ido, me han tomado la presión, me han preguntado si he ido al dentista y me han pinchado para medirme algo que no se que era, pero empezaba por hemo. Nunca he tenido problemas con lo de que me saquen sangre para un análisis, me basta con no mirar y tan campante. Pero esta vez, después de que me hayan sacado medio mililitro para la prueba previa no he llegado ni a sentarme en la camilla. He caído redondo. Ni me acuerdo del desmayo, solo de esa extraña sensación de despertarse en medio de un lugar desconocido, rodeado de un montón de peña que hablaba en guiri y que, por algún motivo, me había soltado los pantalones.

En fin. Por lo menos he sacado dos cosas buenas de la experiencia.

Uno, mi madre tenía razón. Hay que llevar calzoncillo limpios todos los días porque nunca se sabe. Gracias, madre.

Dos, un curasán.

Categorías: Brindisi

3 respuestas hasta el momento ↓

  • supergarban // Junio 13, 2008 a 8:18 am | Responder

    Lo de la ropa interior limpia y nueva es muy de madre. No sé si te lo he contado alguna vez, pero cuando tuve el accidente con la moto y me llevaron al hospital, cuando me estaban quitando los zapatos, solo podía pensar en qué calcetines llevaba puestos.

  • Txesko // Junio 13, 2008 a 8:31 am | Responder

    Me acuerdo cuando terminó el mundial de USA´94 y decíamos: “joer, el siguiente en Francia y ya seremos mayores de edad; tenemos que ir a algún partido”.
    De aquel proyecto ha pasado ya media vida.

  • Lechuky // Junio 17, 2008 a 12:02 pm | Responder

    Por muy limpios que estuvieran seguro que eran alguno hortera de cuadros rosas y negros o algo así.

    Al menos la enfermera te habrá hecho el boca a boca

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