Bueno bueno bueno, he quitado el polvo y las telarañas al teclado y me dispongo a narrar mi vida en capítulos. Puedo ponerme con excusas, pero todos sabemos que serán solo excusas. El caso es que la temporada veraniega de visitas ha quedado oficialmente abierta con la llegada de mis padres. Ello me obligó a comprar una cutrecama del IKEA a la que por supuesto le faltaban piezas (ya se que esto también suena a excusa, pero es verdad), y en la que tuve que dormir. Por supuesto, para futuras visitas no seré tan majete, y me quedaré yo con mi cama buena, pero abriré la posibilidad a un cambio.
Si alguna visita se compromete como mis padres y me arregla la ducha, me hace la compra, me plancha las camisas y me compra una tumbona para siestas en el jardín, yo os dejo la cama buena de mil amores. Si no, a chuparla.
Algunos de vosotros ya habeis empezado a amenazar con venir, así que va siendo la hora de informaros de mis planes vacacionales. Por lo pronto en Julio me voy a coger un montón de dias, del 3 al 15, como un campeón. Pasaré algún día en Madrid, así que si vais a estar por ahí podríamos vernos. Al margen de estas super vacaciones que incluirán todos los sanfermines posibles del mundo, en Agosto me pillaré otros 4 días, en la semana del 15, y no se todavía que haré con ellos. Así que el resto del verano es para las visitas. Hay vuelos Madrid Bari, y yo he pillado el mío por 200 ida y vuelta. Más barato no vais a encontrar.
Por lo demás, os prometo a las visitas que os llevaré por ahí en la medida de lo posible, aunque tenéis a disposición mi coche para iros a donde os apetezca. Para despertar envidias, y poner cebo para el anzuelo de las visitas, dejo colgadas unas fotos.
Y hablando de anzuelos… ya sabía yo que el alemán loco nos iba dar historias que contar.
Creo que ya os dije que se había comprado un barco, y ahora tocaba ir a pescar. Como no tenía ningún elemento necesario, fuimos a la tienda de pesca. En su básico italiano intentaba saber que peces podía pescarse por la zona. Por supuesto quería peces grandes, los más grandes que se pudiesen pescar. Al final el de la tienda, medio en broma, dijo que podían pescarse atunes. Así que, ni corto ni perezoso, se compró una caña para pescar atunes, y nos fuimos al mar a la caza del bonito.
Pescar lo que se dice pescar, no pescamos mucho, aparte del montón de cervezas que íbamos abriendo una tras otra mientras esperábamos a que los atunes tuvieran a bien morder nuestros anzuelos. Al final, volvimos al puerto de noche y nos pedimos una pizza. Tenía que ocurrir, pero fué divertido, así que hay que repetirlo.
Bueno gente, con esto un bizcocho, hasta la próxima.




1 respuesta hasta el momento ↓
supergarban // Junio 2, 2008 a 5:59 am |
Nosotros vamos, me da igual lo de la cama, pero ya sabes que cocinar lo que quieras, de hecho ayer pensé “Cuando vayamos a casa de Pablo, voy a hacer croquetas”.