Yo me bajo en Atocha

Dolor, mucho dolor

Marzo 4, 2008 · 1 comentario

Acabo de jugar un partido de fútbol, y no me quedan tabas con las que poder. Acabo de recordar porqué hace como una década que no jugaba. Porque soy muy malo, y cansa mucho. Debería haberme quedado con el futbolín, que por cierto, no hace mucho se murió su inventor.

Estaba pensando apuntarme a clases de Yoga también, (para lo que soy sin duda alguna un negado, pero al menos no me canso), pero me coincide con el fútbol, así que algo me dice (las agujetas en concreto), que ganará oriente a occidente en este caso.

Por lo demás, Brindisi va mejorando. El abrigo ya va aparcándose y a mediodía hasta se puede ir en camiseta por el Sol. Lo que no parece querer mejorar demasiado es mi relación con lo locales.Tengo que hacerme la residencia aquí para poder ultimar los papeles del coche, así que el otro día fuí con mi pasaporte, mi contrato de alquiler y mucha ilusión al ayuntamiento.

Cuando la funcionaria de la sección de inmigración me preguntó si España era parte de la Unión Europea comprendí que la gestión no la iba a terminar en un día. Una semana después sigo fotocopiando papeles por triplicado. Aparte de eso, hoy un funcionario de correos me ha dado una muestra más de ecumenismo. Ante una discusión sobre el “codice fiscale” (documento existente solo en italia, que vendría a ser como el DNI) me ha soltado alegremente: “Esto te lo digo en Italiano porque el chileno o el argentino no lo entiendo”. Además de ofensivo (a estas alturas me toman bastantes veces por italiano, del véneto para más señas), su demostración de profundo conocimiento acerca de los idiomas hablados en el cono Sur me ha dejado estupefacto.

Y bueno, esto es más o menos todo por ahora.

Un abrazo para todos.

PD: Dentro de poco podré empezar a ir a la playa. Os mantendré informados para dar mucho por el culo.

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1 respuesta hasta el momento ↓

  • supergarban // Marzo 5, 2008 a 8:16 am | Responder

    Sobre ese tema hay multitud de anécdotas que contar, por ejemplo, recuerdo que para sacarnos la tarjeta sanitaria tuvimos que ir a un edificio antiquísimo y hablar con un señor que rellenaba todos los papeles con boli (aunque si lo hubiera hecho con pluma y tintero no habría desentonado); por no hablar del papeleo a la hora de coger un libro de la estantería en la biblioteca de la facultad (para llevarlo a casa el trámite ya ni te cuento); y bueno el día que quisimos comprar en una tienda una movida y que nos la mandaran para acá y la colega no dijo que no hacían envíos fuera de Europa…eso ya fue el despiporre.

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