Yo me bajo en Atocha

Agua con gas

Junio 16, 2009 · Deja un comentario

Quién me iba a decir a mi que iba a buscar agua con gas en el supermercado. Me acostumbré en Italia, donde es muy popular y siempre me confundía. Entre otra cosas porque daba igual que fuese “frizzante” o “naturale”, en todas decía que era un mogollón de “naturale” aunque tuviese el gas más inyectado que los bancos hoy en día.

El caso es que hoy he decidido darme un descanso de mi vertiginosa carrera por encontrar casa. No se ya cuantas casas he visto. Después de dos semanas frenéticas he decidido tocarme la barriga durante una tarde. Así que hoy me he cogido vacaciones de mis obligaciones y me he dedicado a esas pequeñas cosas que nos dan gusto. Hacer una compra, cocinar (una lasaña buenísima, tenía que durarme tres días, pero mucho me temo que para mañana estará finiquitada; mis compañeras de curro flipan conmigo), y tumbarme en gallumbos en mi cama a ver un capítulo de Doctor en Alaska, que algún día me la acabaré, pero tampoco tengo ganas. El otro día, hablando con el Txesko me dijo que se acabó, por fín, Prison Break. Me lo dijo como si se hubiera quitado un peso de encima (y de hecho, se refería exactamente a eso). Es lo malo del suspense del que yo creo que abusan las series hoy en día. Cuando una serie es buena de verdad, no quieres que se acabe, aunque sepas que lo hará. Creo que esto es aplicable a muchas cosas.

Como decía, he decidido tomarme un descanso en mi carrera por convertirme en terrateniente. Ahora estoy dudando, y mis dudas no son baladís. Como de viejo quiero hacerme de pronto? Empiezo pensando que si me voy un poco más lejos del centro, tendré mejor casa. También observo que la casa tenga un número de habitaciones y bla bla bla… al final, pensando en el futuro, me pillaré una casa con sofás de pseudo cuero verde, papel en las paredes y jarrones rococó… total, eso me acabará gustando un día, no?

En fin, que son muchas dudas.

Y por lo demás, parece que en el curro me quieren mucho. Me han dejado cogerme vacaciones en verano y dentro de poco me mandan a viajar por ahí, en calidad de experto y todo. Experto no sé en qué, pero experto de todos modos.

Bueno gente, ya os contaré con más detalle. Ahora me voy a la camita. Un abracico pa tós.

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Madrid, Madrid (y el viaje en barco)

Junio 7, 2009 · Deja un comentario

Gracias a la conexión a internet de Oliver, hoy puedo actualizar mi blog. No prometo nada acerca de la próxima vez.

Ya hice el viaje, y llevo una semana viviendo en Madrid. El viaje en barco fué… cuando menos peculiar. Tengo que decir que es una muy buena opción si se cumplen dos opciones: la primera, que tengas todo el tiempo del mundo, porque son 20 horas de viaje. La segunda, que el Barça no haya ganado la Champions en la ciudad en que embarcas el dia anterior. Esta última es especialmente importante. Afortunadamente, me dió un golpe de pijismo absoluto y me pillé camarote individual, así que al menos no tuve que compartir espacio con tres borrachos dando por el culé (tenía que decirlo, lo siento).

El barco es como la cosa más grande que yo haya visto jamás. Tenía 11 pisos, y los camiones, que tan grandes parecen en la autopista, asomaban por las cubiertas inferiores, empequeñecidos hasta parecer de juguete. Todo es como lujoso de cartón piedra, en plan casino. El negocio principalmente funciona por la pasta que te dejas una vez te has montado. En eso se parece demasiado a una gasolinera. O sea, no es que te cobren caro (3′80 una cerveza), sino que además no es bueno (estaba caliente). Pero dejando lo malo a un lado, tienes cama con sábanas, baño con toalla y por un precio absurdo pero apropiado a las circunstancias, puedes pasarte tres horas del gimansio a la sauna, al yakuzzi, al baño turco y otros lujos persas.

La llegada a Madrid ha sido un tanto espartana. Tengo la fortuna de gorronear la casa de mi primo hasta que me encuentre una, pero el lado malo es que está nueva. Muy muy nueva. Para ponerlo claro, me he pasado 5 días duchándome con agua fría hasta que por fín funcionó la caldera. El caso es que me acostumbré al agua fría, que tonifica y despierta por la mañana. Pero vamos, que me faltó tiempo para darme una ducha calentita nada más pude. Al margen de eso, me chivó el instalador de la caldera que soy vecino del novio de Lucía la Piedra. Los que no sepáis quién es mentís.

Y ya por lo demás, en el curro bien. Tengo internet en mi terminal cosa que antes no tenía. He de decir que eso de tener internet está muy bien para trabajar con mayor efectividad, pero también para perder el tiempo. Yo creo que al final la cosa se equilibra y tardas lo mismo, pero te diviertes más.

Y con esta microteoría os dejo hasta la próxima, que no se cuando será.

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asistir a tu propio funeral (irlandés)

Mayo 25, 2009 · 2 comentarios

Porque en el fondo, una fiesta de despedida viene siendo más o menos eso. Es cierto que los eventos como cumpleaños y demás nos fuerzan a poner a prueba nuestras redes sociales, y cuando ocurre que estás en algún sitio donde no conoces a mucha gente hace falta presencia de ánimo para no deprimirse. Pero este no ha sido el caso.

Mi fiesta de despedida ha sido por todo lo alto. Y es que parece que Brindisi me ha cogido cariño. Todo empezó a

en este momento aún estabamos bastante bien

en este momento aún estabamos bastante bien

apuntar maneras el día que me iba por la calle y me paró una tía desconocida que me preguntó: “tu te estás yendo, verdad?”. A lo que sólo pude responder que si, que me estaba yendo. Pues ni corta ni perezosa sacó una botella de vino de su bolsa y me la regaló. Al parecer trabajaba promocionando una bodegas y conocía a la propietaria de mi casa, así que quería que me llevara una de sus botellas a España, para dar a conocer los vinos apulenses (gentilicio inventado sobre la marcha 100%) en el extranjero. Vamos, que yo lo flipé.

Aparte de eso, el señor Antonio, propietario de esa pequeña tienda donde hago toda mi compra, me regaló una botella de limoncello casero. Como decirle que tenía ya varias botellas de ese elixir?

Y luego ya, hice mi fiestó de despedida. Y eso sí que es como asistir a tu propio funeral irlandés. Te vas, así que todo el mundo se apresura en decirte lo mucho que te va a echar de menos. La monté en el mitológico Susmaniello, aquel lugar donde

Mi cafetera, cortesía de la unidad GIS de Naciones Unidas

Mi cafetera, cortesía de la unidad GIS de Naciones Unidas

hice la paella hace medio millón de años. Brindisi tiene de malo que la vida nocturna es más bien reducida, pero la parte buena es que al final conviertes algún lugar en una segunda casa, donde cenar con amigos en vez de solo en casa, donde pasar el rato. Y al final llega el punto que, cuando te vas, los camareros y el propietario te hacen un regalo. Una caja de vinos excelentes en su funda de madera chula con las firmas de los currelas de ahí. Bien pensado, menos mal que vuelvo en coche, porque será por regalos. A ver, que cuente: Un tablero de ajedrez traido de Uganda, un traje africano de Chad, una máquina de café expreso, otra caja de vino, esta vez vinos toscanos, un sombrero de paja que me pega demasiado y creo que ya no me olvido nada. Bueno, uno de mis esclavillos me dijo que había sido un honor trabajar conmigo, que estaba orgulloso de trabajar con el que desarrolló una aplicación que ahora se usa en todas las misiones (es una chorrada, lo digo en serio, pero ha tenido mucho éxito) y que soy un jefe de puta madre así que, como no tuvo tiempo de regalarme nada, me dió dinero. Os juro que no hubo manera de no aceptarlo.

a que mola el sombrero?

a que mola el sombrero?

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En este momento no estábamos bien, pero disimulábamos

En fin, una fiesta por todo lo alto para despedirme de tanta genta a la que francamente echaré mucho de menos. Pero ya, por fin, me he hecho a la idea de que me voy. Ya parece real. De lo que aún no me hago a la idea es de vivir en Madrid, pero todo llegará. Tantos de mis amigos aquí lamentan que me vaya, y me hacen sentir como si me debieran algo, cuando lo cierto es que a ellos debo tanto. Sobre todo aquellos que llegaron algo más tarde, cuando estaba más necesitado de amigos aquí en Brindisi. Es a ellos, a Christian (el mítico alemán), Jonathan, Georgie, Andrea, Marta… Ya sé que no los conoceis, pero quería dejarlos por escrito.

Lo he dicho muchas veces, pero lo diré aún una vez más. Este es un cambio a mejor. La brisa del descapotable secará mis lágrimas, pero serán muchas.

Marta y Christian, en primer plano

Marta y Christian, en primer plano

Bueno, y ahora, dejando la nostalgia para más tarde, como decimos en mi tierra, ya falta menos…

PD: Efectivamente, sonó “El Puchero del Hortelano” entre otras canciones españolas, y recibió muy buenas críticas entre la parroquia. Olé!

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Charlie Tango, hora Zulu

Mayo 6, 2009 · 1 comentario

ya falta menos, ya falta menos…

Y si sigo demostrando tanta alegría por largarme a Madrid lo mismo dejará de ser creíble que el motivo por el que me mudo es porque Antonio se estaba quedando claramente sin juegos de palabras para los comentarios.

Por aqui la vida sigue. El otro día nos fuimos de ejercicios de campo a probar un nuevo juguetito GPS. Esta vez si que nos lo pasamos como enanos. Se trataba de simular la acción de observadores militares de una linea de alto el fuego. Así que nos fuimos al campo con radios, coches y GPS a pulular por ahi y vigilar la vía del tren, que era la frontera. Cada coche era un equipo con un nombre peliculero en plan Tango, Bravo o Charlie. Yo estaba en el equipo Alfa. Así que, mientras nos pagaban el sueldo nosotros nos dedicábamos a decir cosas peliculeras por el walkie talkie y acelerar cuando pasábamos por un charco. Es todo un misterio eso de hablar por la radio. Vamos, que hay que decir un montón de cosas para los mensajes más sencillos. Vamos a ilustrarlo con un ejemplo:

- Tango Tango, here Alpha, do you read me? oversafari

- Alpha Alpha, here Tango, repeat message, over

- Tango Tango, here Alpha, do you read me? I repeat, do you read me?, over

- Alpha Alpha, here Tango, loud and clear, over

- Tango Tango, here Alpha, acknowledge, over

- Alpha Alpha, here Tango, roger that.

Que en cristiano vendría siendo:

- Que pasa tu, que soy yo

- lo que?

- que soy yo, que qué pasa.

- Ah, nada, aqui.

- Venga ala, pues hasta luego

- Venga pues

Vamos, que así, haciendo el minga todo el día. Lo dicho, como enanos.

Por lo demás poco más. Mi jefe ha decidido cancelarme el curso ya pagado que tenía la semana que viene por eso de que me voy. Se me ha quedado un poco cara de tonto por todas las horas extra sin pagar que he metido este año. Me pregunto si debería hacer un buen uso de los días de asuntos propios que me quedan…

Y eso, que ya estoy empezando a empacar. Que nervios… Me dará tiempo de hacer todas las barbacoas que quedan pendientes antes de irme?

Bueno un besito para todos.

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Yo me bajo en Atocha

Abril 26, 2009 · 4 comentarios

Anda que no me han pasado cosas ni nada desde la última vez que escribí. Y claro, es que da pereza con tanta cosa que contar.

La primera cosa y la más importante es que habrá que ir cambiando el nombre del blog. Brindisi queda para el pasado en poco más de un mes desde ahora. Al final tenía que llegar el día que me fuese de aquí. Había bastantes papeletas para irse a algún lugar perdido del África negra, pero dejé siempre un ojo puesto en Madrid, y al final ocurrió. Me he pasado un año y ocho meses en este lugar perdido de la mano de Dios y el Ministerio de Obras Públicas y tengo que decir que al final lo mismo hasta lo echo de menos. Un poco al menos. De todos modos, y por no alargarme mucho con este tema, decir que no quepo en mi gozo de volver a Madrid, y que por mucho que deje cosas atrás, ya sabéis, la brisa del descapotable secará mis lágrimas.

En otro orden de cosas, estuve en Londres por última vez en visita familiar ya que mi primo pliega velas y se larga a ver donde soplan mejores vientos. Lo cierto es que lo sentí. Como de costumbre, me lo pasé como un enano desoyendo todos los consejos de mi madre y haciendo el cabra todo lo posible. Me compré también unos zapatos como los de Dylan Dog, que una vez alguien me dijo que me sentarían bien. Como historietilla reseñable, fuimos al museo de historia natural en bici a ver una exposición de Darwin (ves, madre, también hago cosas culturales). Como bien dijo mi primo, si no se ven niños en Londres es porque están todos en el museo viendo los dinosaurios.  A la salida llovía que daba gusto, así que nos metimos en un pub a experimentar cúan distinta es una Ale de una Lager. Tras unas  pruebas/pintas llegamos a la conclusión de que las Ales molaban, y de que había que volver a casa. Tuvimos que variar el recorrido para ir por calles sin tráfico y llegamos calados y muy muy sucios a casa.

Habrá que ir abreviando, pero bueno, mencionar que estuvo por aquí la que será seguramente (salvo sorpresa) la última visita. Mi colega Dronda se hizo un viaje fugaz por Italia y me visitó por 3 días, donde cayeron los típicos Otranto, Gallipoli y Matera.

Y ya por último, contra mi voluntad, volvió a imponer su reinado de terror mi ex-compañera de casa. La tia hippie que se había ido a Australia volvió con el rabo entre las piernas después de que la largara su novio (seguro que ahí también encendía la calefacción a todas horas y no voy a hacer ningún chiste acerca de los pepinillos). Como la pobre chica no tenía qué hacer con su vida, decidió empezar una nueva en Brindisi (son ganas), y claro, se metió en mi casa. En principio la idea era que se buscara una casa, pero al oir que me iba decidió, unilateralmente, quedarse en mi casa y luego quedársela. Al principio pensé que sería capaz de soportarlo, pero entonces hizo la de los limones, y eso fué la gota que colmó el tonel. El fantástico jardín de mi casa está más allá de su cuarto, con lo que he de cruzarlo para ir a coger limones o, próximamente, echarme una siesta a la sombra de mis limoneros. El caso es que después de cruzarlo una vez, al día siguiente la tía me dijo tal que así:

- Compañera de Piso Insufrible: “Voy a coger unos limones y los metos en el frigo”

- Pobre Víctima de la Más Vil Okupación: “No, mejor déjalos en el árbol y los cogemos según los necesitemos”

- CPI: “No, así mejor, porque así no tenemos que ir entrando y saliendo sabes”

- PVMVO: “Lo que?”

- CPI: “Es que me molesta la puerta abriéndose y cerrándose, sabes?” (mohín de disgusto)

Y eso fué el máximo. Sacrificar el único mes de este año que podré disfrutar de MI jardín? No way, bitch!!

Pero claro, tenía que pensar algo. La campaña de los calzoncillos sucios dispersos por la casa tardaría demasiado en surtir su efecto, así que había que pensar algo mejor. Así que básicamente le dije: “Mira, he hablado con la casera, y me ha dicho que ya tiene a alguien, así que no vas a poder quedarte la casa. Creo que lo mejor es que mires cuanto antes, porque luego se acerca el verano y es peor y como soy tan majo tengo aquí unos anuncios muy simpáticos que nos van a ayudar”.

Maquiavelo a mi lado es un inocente niño cambiando cromos.

Bueno, eso es todo por hoy.

Por cierto, ya tengo fecha. El jueves 28 cojo el barco en Roma y llegaré el 29 por la tarde a Barcelona. Como muy tarde estaré en Madrid el 30 para comer.

Un besito para todos.

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